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¿Y si dono un bien que ha perdido valor?

03 de Febrero del 2020 Noticias Fiscal

¿Y si dono un bien que ha perdido valor?

Cuando una persona dona un bien, el donatario (el beneficiario de la donación) debe satisfacer el Impuesto sobre Donaciones (ISD), cuyo importe se calcula aplicando sobre el valor real del bien la tarifa vigente en la comunidad autónoma correspondiente.

Dependiendo del bien que se done y de la comunidad de la que se trate, pueden aplicarse reducciones sobre dicho valor o bonificaciones en la cuota, reduciéndose así la cuantía del impuesto a pagar.

Además, si el valor asignado en el ISD al bien donado es superior a su valor de adquisición, también son exigibles los siguientes impuestos:

◦ Plusvalía. Si se trata de un inmueble, el donatario debe satisfacer la plusvalía municipal (en caso de que la localidad en la que el inmueble esté ubicado lo exija).

◦ IRPF. El donante debe tributar por IRPF, declarando una ganancia patrimonial.  Es decir, debe tributar por el aumento de valor que el bien haya experimentado desde que lo adquirió, como si lo hubiese transmitido por compraventa.

Otra posibilidad es que el bien que se transmite haya perdido valor desde que fue adquirido (de forma que el valor declarado en el ISD es inferior al valor de adquisición).  En este caso, la donación sólo tributa por este impuesto:

◦ Si se trata de un inmueble y si se ha producido una disminución del valor del terreno, la plusvalía municipal no es exigible.

◦ Y tampoco existe una ganancia en el IRPF, por lo que no hay coste por dicho impuesto.

No obstante, ¿puede computarse la pérdida en el IRPF? Hacienda considera que no: al tratarse de una donación, no se puede computar ninguna pérdida en la base del ahorro y compensarla con las ganancias patrimoniales que se obtengan (como sí ocurre cuando la pérdida proviene de una compraventa). Pero dicho criterio es  iscutible.

Según algún tribunal económico-administrativo, existen dos pérdidas derivadas de la donación:

◦ La pérdida económica, que es igual al valor del bien que se dona y que, al provenir de una liberalidad, no es deducible.

◦ Y la pérdida fiscal (la diferencia entre el valor de adquisición del bien y su valor declarado en el ISD). Dicha pérdida sí puede ser deducida y compensada en la base del ahorro.

Ejemplo

Donación. Usted dona a su hijo un inmueble con un valor de adquisición de 300.000 euros y que en el momento de la donación tiene un valor de mercado de 250.000 euros. Por tanto, existe una pérdida económica de 250.000 euros, no deducible, y una pérdida fiscal de 50.000 que, según este nuevo criterio, podría ser deducible. ¡Atención! Sin embargo, dado que esta interpretación podría ser rebatida por algún tribunal de instancia superior, actúe de la siguiente forma:

◦ Al presentar el IRPF no compute la pérdida derivada de la donación, y tribute, en su caso, por las ganancias que pueda haber obtenido en el ejercicio.

◦ A continuación, plantéese presentar un escrito rectificativo computando la pérdida y compensándola con las ganancias que pueda haber declarado en la base del ahorro, solicitando, en ese caso, la devolución de la cuota de IRPF ingresada en exceso.