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Los gastos deducibles por la tributación de alquileres en renta

01 de Abril del 2019 Noticias Fiscal

Los gastos deducibles por la tributación de alquileres en renta

Si tiene inmuebles alquilados, recuerde deducirse en su IRPF los gastos incurridos para obtener los ingresos. Algunos de estos gastos pueden deducirse sin límite, incluso aunque supongan la existencia de rendimientos netos negativos. En concreto:

◦ Tributos. El IBI, las tasas, las contribuciones especiales y cualquier otro tributo relacionado con el inmueble, salvo sanciones o recargos (los intereses de demora sí son deducibles).

◦ Servicios. Los servicios (administración, portería, vigilancia...), los gastos de asesoría por el alquiler (formalización del contrato) o por litigios con el inquilino, o los seguros (por daños, responsabilidad civil, aseguramiento del cobro...).

◦ Dudoso cobro. También puede deducir los alquileres no cobrados, siempre que a 31 de diciembre el inquilino esté en concurso de acreedores o hayan transcurrido más de seis meses desde el vencimiento impagado. En todo caso, las rentas no cobradas deben haberse computado como ingreso (de forma que ese ingreso quedará anulado por el gasto).

Amortizaciones. También podrá deducir un 3% del mayor entre el coste de adquisición o el valor catastral (excluyendo en ambos casos el valor del suelo).  Si ha realizado mejoras, dedúzcase también un 3% de éstas. Y si el alquiler incluye muebles o electrodomésticos, deduzca el 10% de su valor de adquisición, hasta que queden totalmente amortizados.

Gastos con límite

Intereses y reparaciones. Respecto a los gastos de conservación y los intereses satisfechos por préstamos solicitados para adquirir el inmueble, podrá deducirlos con ciertos límites:

◦ Dichos gastos no pueden superar, para cada inmueble, los ingresos íntegros obtenidos.

◦ Si se supera dicha cuantía, el exceso no se pierde: podrá compensarse con los alquileres de los cuatro años siguientes.

Fíjese que el límite se refiere a los ingresos íntegros, antes de computar el resto de gastos. Por tanto, compute primero estos gastos (hasta el límite indicado), y deduzca después el resto sin límite; si actúa al revés y computa primero los gastos sin límite, saldrá perjudicado.