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El administrador puede ser responsable

04 de Mayo del 2018 Noticias Mercantil

El administrador puede ser responsable

Si una empresa comete una infracción tributaria y no paga la deuda correspondiente (principal, recargos, intereses y sanciones), los administradores pueden ser declarados responsables solidarios o subsidiarios.  Vea las diferencias entre ambos tipos de responsabilidad y cuándo el administrador puede incurrir en ellas...

Responsabilidad solidaria

Causantes. Hacienda puede declarar la responsabilidad solidaria de los administradores cuando hayan sido causantes o colaboradores de la infracción tributaria. Para ello, deben haber intervenido de forma activa y directa en la comisión de la infracción imputable a la sociedad.  No basta una conducta negligente o descuidada; es necesaria su participación activa.

Ejemplos. A estos efectos, cabe entender que hay una participación activa si, por ejemplo, la sociedad participa en una trama para no declarar el IVA; o si, tras cometer la infracción, se realizan operaciones para vaciar de patrimonio la sociedad; o si ésta vende un inmueble y el administrador decide no contabilizar ni declarar la ganancia obtenida (aunque la venta la haya realizado un apoderado y no el propio administrador).

En caso de que Hacienda considere que existe responsabilidad solidaria, puede actuar contra los administradores a partir del momento en que finalice el período voluntario de ingreso sin que la deuda haya sido satisfecha, y sin que sea preciso que se hayan agotado las vías de cobro frente a la sociedad ni se haya declarado su insolvencia. Recuerde que la responsabilidad abarca toda la deuda tributaria y también las sanciones.

Responsabilidad subsidiaria

Si la sociedad comete infracciones tributarias pero el administrador no ha sido el causante directo, su responsabilidad es subsidiaria. En concreto, esta responsabilidad puede declararse en los siguientes supuestos:

◦ Cuando el administrador no haya realizado los actos de su incumbencia para el cumplimiento de las obligaciones tributarias.

Por ejemplo, cuando no cumpla con sus deberes de vigilar la llevanza de la contabilidad o de cumplir con las obligaciones

tributarias.

◦ Cuando hubiera consentido el incumplimiento por parte de quienes dependen de él.

◦ O cuando hubiese adoptado acuerdos que hayan posibilitado la realización de las infracciones.

En este caso, Hacienda sólo puede iniciar el procedimiento frente al administrador cuando se hayan agotado las vías de cobro frente a la sociedad y, por tanto, se haya declarado fallido al deudor principal y a los posibles responsables solidarios.  En estos supuestos la responsabilidad también abarca las sanciones.

Discrepancia razonable

 En todo caso, para que exista responsabilidad solidaria o subsidiaria, debe haber infracción.Apunte. Y ésta no existe cuando la cuota reclamada deriva de una discrepancia razonable a la hora de interpretar las leyes (por ejemplo, porque se trata de un tema controvertido, o porque existen pronunciamientos contradictorios). Si la sociedad esgrime argumentos razonables para fundamentar su interpretación –aunque finalmente éstos no sean aceptados–, la Administración no podrá derivar la responsabilidad.

Si el administrador ha participado de forma activa en la infracción, será responsable solidario. Si ha actuado de forma negligente, su responsabilidad será subsidiaria. Y si ha interpretado la norma de forma razonable, no habrá responsabilidad.